lunes, 23 de mayo de 2011

Arabesque Noir - Parte 1ª


Continuación
La secretaria avanza decididamente hacia la gran puerta blanca del despacho del prefecto de policía.

-Señor prefecto, hay unos hombres que desean verle inmediatamente. Dicen ser de la Cía.*
El prefecto, le hace una seña para darle a entender que sí.
-Pasen caballeros.
El violinista y el pianista pasan.
-Disculpen al señor prefecto, hoy no podrá atenderles debidamente ya que sufre de algunas molestias en la garganta- Le disculpa la secretaria rubia de bote con gafas de pasta.
-Tranquilo señor prefecto- Se dirige el pianista.- Venimos solo a que nos escuche. Tenemos algunos asuntos de los que hablar.
La puerta se cierra y el prefecto los incita amablemente, con gestos, que tomen asiento. Intenta hablarles pero apenas surge de su garganta un tímido carraspeo y el prefecto se lleva las manos a la garganta. Los agentes, realmente bien vestidos y, por ello, poco discretos, se sientan al otro lado del escritorio.
-Se preguntará que hacen dos agentes de una agencia de inteligencia extranjera en su comisaría.-Comienza a hablar el pianista.- La cuestión es que en primer lugar, estábamos investigando un lugar llamado “Arabesque Noir”. Mi compañero y yo nos habíamos infiltrado como músicos para adentrarnos en aquel suburbio y ganarlos la confianza del dueño, el señor Moreau,-El pianista comienza a entrelazar los dedos, lo cual genera un ruido agudo del roce de los guantes de cuero negro- con el fin de verificar si el extraperlista que le pasaba el alcohol era un viejo amigo del tío Sam. Pero, -El prefecto le escucha con el ceño fruncido. El violinista lo mira fijamente a los ojos mientras el pianista se comporta de una manera más natural.- Anoche la cosa se complicó. Murió un agente suyo llamado ¿Lemoine? ¿He pronunciado bien?
El pianista sonríe. El violinista le acerca un portafolio elegante al pianista, quién se levanta para abrirlo sobre la mesa. El prefecto mira por encima del portafolio abierto con curiosidad.
-Sabíamos que él también estaba investigando lo del extraperlista, junto con una actriz que habíais contratado para infiltrase.- El pianista coge un dossier y se lo lanza sobre la mesa.- Ahí está toda la información que hemos podido recoger sobre el asesinato. Todo esto lo conseguimos ilegalmente, pues casualmente mi compañero estaba casi en el lugar del crimen. Vio al asesino huir por la ventana.- El violinista asiente.
-Y… y entonces- Comienza a hablar el prefecto con muchísima dificultad y en voz baja, con la voz distorsionada- ¿querréis participar conjuntamente con nosotros, como una especie de… detectives adjuntos?
-Si bueno, la historia es complicada señor Peyronel. -Dice mientras se incorpora al asiento- Mejor póngase cómodo. Por cierto, ¿le importa si fumo?
El prefecto hace un gesto como diciéndole que no le importa, tras intentar hablar de nuevo fallidamente.
-Humm, -Musita el pianista con el cigarro en la boca mientras se cachea la chaqueta- Qué fallo- Dice al quitárselo de los labios.- ¿Tiene fuego?
El prefecto Peyronel asiente mientras saca un zippo de platino con símbolos exóticos.

*CIA o OSS (oficina de servicios estratégicos, predecesor de la CIA), todavía por deternimar dependiendo de si el relato contunuará o no -debido más bien a su posible adaptación histórica-.

No hay comentarios:

Publicar un comentario